Los Estados de Consciencia
Cuatro estados posibles
"En total hay cuatro estados de consciencia posibles para el hombre," dice Gurdjieff, enfatizando la palabra "hombre." "Pero el hombre ordinario, es decir, el hombre número uno, número dos y número tres, vive solo en los dos estados más bajos de consciencia."
Los cuatro estados son:
1. Sueño (el sueño nocturno ordinario)
2. Estado de vigilia (lo que llamamos "estar despierto")
3. Recuerdo de sí (consciencia de sí mismo)
4. Consciencia objetiva (ver las cosas como realmente son)
El hombre ordinario solo conoce los dos primeros. Del tercero ni siquiera sospecha su existencia. Del cuarto puede tener nociones vagas a través de descripciones religiosas de "iluminación" y "estados místicos."
El sueño nocturno
El primer estado es completamente subjetivo.
"Un hombre está inmerso en sueños, ya sea que los recuerde o no, no importa. Incluso si algunas impresiones reales le llegan, tales como sonidos, voces, calor, frío, la sensación de su propio cuerpo, ellas solo despiertan en él imágenes fantásticas subjetivas."
En este estado no puede hacer nada. Es completamente pasivo. Sus sueños están desconectados de la realidad externa.
El "estado de vigilia"
Luego el hombre "despierta." A primera vista, este es un estado completamente diferente.
"Puede moverse, puede hablar con otras personas, puede hacer cálculos anticipados, puede ver el peligro y evitarlo, y así sucesivamente. Es razonable pensar que está en mejor posición que cuando estaba dormido."
Pero si miramos más profundamente...
"Si miramos un poco más profundamente las cosas, si echamos un vistazo a su mundo interior, a sus pensamientos, a las causas de sus acciones, veremos que está casi en el mismo estado que cuando está dormido. Y es incluso peor, porque en el sueño es pasivo, es decir, no puede hacer nada. En el estado de vigilia, sin embargo, puede hacer algo todo el tiempo y los resultados de todas sus acciones se reflejarán sobre él o sobre quienes le rodean."
El término "consciencia clara" o "estado de vigilia" parece haber sido dado en broma.
"Y sin embargo no se recuerda a sí mismo. Es una máquina, todo le sucede. No puede detener el flujo de sus pensamientos, no puede controlar su imaginación, sus emociones, su atención. Vive en un mundo subjetivo de 'me gusta,' 'no me gusta,' 'quiero,' 'no quiero,' es decir, de lo que él cree que le gusta, de lo que él cree que no le gusta, de lo que él cree que quiere, de lo que él cree que no quiere."
La pared de imaginación
"No ve el mundo real. El mundo real está oculto de él por la pared de imaginación. Vive en sueño. Está dormido. Lo que se llama 'consciencia clara' es sueño y un sueño mucho más peligroso que el sueño nocturno en la cama."
Gurdjieff da un ejemplo devastador:
"Tomemos algún evento en la vida de la humanidad. Por ejemplo, la guerra. Hay una guerra en este momento. ¿Qué significa? Significa que varios millones de personas dormidas están tratando de destruir a varios millones de otras personas dormidas. No harían esto, por supuesto, si despertaran."
Todo lo que sucede—guerras, revoluciones, catástrofes—sucede porque la gente está dormida.
"¿Cuántas veces me han preguntado aquí si las guerras pueden ser detenidas? Ciertamente pueden. Para esto solo es necesario que la gente despierte. Parece poca cosa. Es, sin embargo, lo más difícil que puede haber porque este sueño es inducido y mantenido por toda la vida circundante, por todas las condiciones circundantes."
El tercer estado: recuerdo de sí
"El tercer estado de consciencia es el recuerdo de sí o auto-consciencia o consciencia de su propio ser. Es usual considerar que tenemos este estado de consciencia o que podemos tenerlo si queremos."
Aquí está el error fatal: creemos que ya poseemos auto-consciencia.
"Nuestra ciencia y filosofía han pasado por alto el hecho de que no poseemos este estado de consciencia y que no podemos crearlo en nosotros solo por deseo o decisión."
El obstáculo principal para adquirir auto-consciencia "consiste en el hecho de que la gente piensa que ya la posee, es decir, que posee auto-consciencia y todo lo conectado con ella: individualidad en el sentido de un Yo permanente e inmutable, voluntad, capacidad de hacer, y así sucesivamente."
¿Por qué alguien se esforzaría por obtener algo que cree que ya tiene?
El cuarto estado: consciencia objetiva
"El cuarto estado de consciencia se llama el estado objetivo de consciencia. En este estado un hombre puede ver las cosas como son."
Destellos de este estado ocurren en el hombre. En las religiones de todas las naciones hay indicaciones de la posibilidad de tal estado—llamado "iluminación" y varios otros nombres—pero que no puede ser descrito en palabras.
"Pero el único camino correcto a la consciencia objetiva es a través del desarrollo de la auto-consciencia. Si un hombre ordinario es llevado artificialmente a un estado de consciencia objetiva y después traído de vuelta a su estado usual, no recordará nada y pensará que por un tiempo había perdido la consciencia."
Solo en el estado de auto-consciencia puede un hombre tener destellos de consciencia objetiva y recordarlos.
Conocimiento subjetivo y objetivo
Ouspensky explica la distinción crucial:
"Todo nuestro conocimiento ordinario que está basado en métodos ordinarios de observación y verificación de observaciones, todas las teorías científicas deducidas de la observación de hechos accesibles a nosotros en estados subjetivos de consciencia, él lo llamaba conocimiento subjetivo."
En contraste: "Conocimiento basado en métodos y principios antiguos de observación, conocimiento de las cosas en sí mismas, conocimiento que acompaña 'un estado objetivo de consciencia,' conocimiento del Todo, era para él conocimiento objetivo."
Todo lo que la ciencia moderna ha descubierto, todas las filosofías que se han escrito, todas las teorías políticas y sociales—todo esto es conocimiento subjetivo, producido en estados de sueño.
La división de la atención
¿Cómo se produce el recuerdo de sí?
Ouspensky descubrió la clave: la división de la atención.
"Cuando observo algo, mi atención está dirigida hacia lo que observo—una línea con una flecha:
Yo ————————————> el fenómeno observado
"Cuando al mismo tiempo trato de recordarme a mí mismo, mi atención está dirigida tanto hacia el objeto observado como hacia mí mismo. Una segunda flecha aparece en la línea:
Yo <————————————> el fenómeno observado"
El problema consiste en "dirigir la atención hacia uno mismo sin debilitar u obliterar la atención dirigida a otra cosa."
Los primeros intentos
Ouspensky describe sus primeros experimentos:
"Los primeros intentos de recordarme a mí mismo... me mostraron que momentos de recuerdo de sí de hecho ocurren en la vida, aunque raramente. Solo la producción deliberada de estos momentos creaba la sensación de novedad. En realidad yo había estado familiarizado con ellos desde la temprana infancia."
Estos momentos venían "ya sea en circunstancias nuevas e inesperadas, en un lugar nuevo, entre gente nueva mientras viajaba, por ejemplo, cuando de repente uno mira alrededor y dice: ¡Qué extraño! Yo y en este lugar; o en momentos muy emocionales, en momentos de peligro, en momentos cuando es necesario mantener la cabeza, cuando uno escucha su propia voz y se ve y se observa desde afuera."
Y entonces la realización crucial: "Vi que realmente solo recuerdo aquellos momentos del pasado en los que me recordé a mí mismo. De los otros solo sé que tuvieron lugar."
Por eso nuestra memoria es tan pobre. Solo están realmente vivos los momentos en que estuvimos presentes.
La dificultad del despertar
¿Puede uno despertar solo?
"Un hombre no puede despertar por sí mismo. Pero si, digamos, veinte personas hacen un acuerdo de que quienquiera de ellas despierte primero despertará al resto, ya tienen alguna oportunidad."
Pero incluso esto es insuficiente.
"Todos los veinte pueden quedarse dormidos al mismo tiempo y soñar que están despertando. Por lo tanto se necesita más todavía. Deben ser cuidados por un hombre que no esté dormido o que no se duerma tan fácilmente como ellos, o que se duerma conscientemente cuando esto es posible."
Necesitan encontrar tal hombre y "contratarlo para que los despierte y no les permita dormirse de nuevo. Sin esto es imposible despertar."
El vigilante
Salzmann describe el proceso interior:
"La observación de mí mismo me muestra cómo concentrarme mejor y fortalece la atención. Me hace ver que no me recuerdo a mí mismo, que no veo mi estado de sueño. Estoy fragmentado, mi atención está dispersa, y no hay fuerza disponible para ver."
"Cuando despierto, hago un esfuerzo para desenganchar suficiente atención para oponerse a esta dispersión, y para verla. Este es un estado que es más voluntario. Ahora hay un vigilante, y este vigilante es un estado diferente de consciencia."
El vigilante no es otro "yo"—es un estado diferente, una calidad diferente de atención.
Las dos naturalezas
"En cierto momento llegamos a ver dos aspectos, dos naturalezas, en nosotros mismos—una naturaleza superior relacionada con un mundo y una naturaleza inferior relacionada con otro, un mundo diferente."
"¿Qué somos? No somos ni lo uno ni lo otro—ni Dios ni animal. Participamos en la vida con una naturaleza divina y una naturaleza animal. El hombre es doble; no es uno."
"Un hombre consciente es uno que está siempre vigilante, siempre atento, que se recuerda a sí mismo en ambas direcciones y tiene sus dos naturalezas siempre confrontadas."
El derecho natural del hombre
El tercer estado de consciencia "constituye el derecho natural del hombre tal como es, y si el hombre no lo posee, es solo debido a las condiciones equivocadas de su vida."
No es algo que deba ser creado de la nada. Es algo que nos ha sido robado y que debemos recuperar.
"Puede decirse sin ninguna exageración que en el tiempo presente el tercer estado de consciencia ocurre en el hombre solo en forma de destellos muy raros y que puede hacerse más o menos permanente en él solo por medio de entrenamiento especial."
El trabajo existe para recuperar lo que es nuestro por derecho.