Capítulo Catorce

La Auto-observación

El instrumento de cambio

"La auto-observación trae al hombre a la realización de la necesidad del auto-cambio. Y al observarse a sí mismo, un hombre nota que la auto-observación misma produce ciertos cambios en sus procesos internos."

La auto-observación no es solo una técnica para recopilar información sobre uno mismo. Es un instrumento de transformación.

"Él comienza a entender que la auto-observación es un instrumento de auto-cambio, un medio de despertar."

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El rayo de luz

¿Cómo funciona?

"Al observarse a sí mismo, él arroja, por así decirlo, un rayo de luz sobre sus procesos internos que hasta ahora han trabajado en completa oscuridad. Y bajo la influencia de esta luz los procesos mismos comienzan a cambiar."

Gurdjieff usa una analogía química:

"Hay un gran número de procesos químicos que solo pueden tener lugar en ausencia de luz. Exactamente de la misma manera, muchos procesos psíquicos solo pueden tener lugar en la oscuridad. Incluso una débil luz de consciencia es suficiente para cambiar completamente el carácter de un proceso, mientras que hace muchos de ellos completamente imposibles."

Nuestros procesos psíquicos internos—nuestra "alquimia interior"—están sujetos a leyes análogas. Lo que no puede ser visto, continúa. Lo que es visto, comienza a cambiar.

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Observar sin distorsión

Pero la auto-observación ordinaria no funciona. Salzmann advierte:

"Si deseo entenderme a mí mismo, debo ante todo tener una mente que sea capaz de observar sin distorsión. Esto requiere mi atención completa, que aparece solo cuando hay una necesidad real de saber, cuando la mente aparta todo lo demás para observar."

"Nunca me observo en acción. Nunca me veo funcionando mecánicamente, ni veo que me gusta funcionar mecánicamente."

El problema es que observamos desde nuestro "yo" ordinario—que tiene intereses creados en no ver ciertas cosas.

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La lucha con los hábitos

Para hacer posible la auto-observación, Gurdjieff prescribe la lucha con hábitos pequeños:

"Sin una lucha, un hombre no puede ver de qué está compuesto. La lucha con hábitos pequeños es muy difícil y aburrida, pero sin ella la auto-observación es imposible."

"Por ejemplo, un hombre puede querer estudiar sus movimientos, puede querer observar cómo camina. Pero nunca tendrá éxito en hacerlo por más de un momento si continúa caminando de la manera usual."

La solución: alterar deliberadamente los hábitos.

"Si entiende que su manera usual de caminar consiste en un número de hábitos—por ejemplo, dar pasos de cierta longitud, caminar a cierta velocidad, y demás—y trata de alterarlos, es decir, de caminar más rápido o más lento, de dar pasos más grandes o más pequeños, será capaz de observarse a sí mismo."

Lo mismo aplica a todo: cómo sostenemos un bolígrafo, cómo nos sentamos, qué mano usamos para qué tarea. Cambiar el hábito crea fricción, y la fricción hace posible la observación.

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No expresar emociones desagradables

Una práctica especialmente importante:

"En la esfera de las emociones es muy útil tratar de luchar con el hábito de dar expresión inmediata a todas las emociones desagradables. Muchas personas encuentran muy difícil abstenerse de expresar sus sentimientos sobre el mal tiempo. Es aún más difícil para las personas no expresar emociones desagradables cuando sienten que algo o alguien está violando lo que ellos conciben como orden o justicia."

Esta lucha tiene doble significado:

"Además de ser un muy buen método para la auto-observación, la lucha contra expresar emociones desagradables tiene al mismo tiempo otra significación. Es una de las pocas direcciones en las cuales un hombre puede cambiarse a sí mismo o sus hábitos sin crear otros hábitos indeseables."

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Lo que se descubre

Si un hombre sigue estas reglas mientras se observa:

"Registrará con claridad inequívoca el hecho de que sus acciones, pensamientos, sentimientos y palabras son el resultado de influencias externas y que nada viene de sí mismo. Entenderá y verá que de hecho es un autómata actuando bajo la influencia de estímulos externos. Sentirá su completa mecanicidad. Todo 'sucede,' él no puede 'hacer' nada. Es una máquina controlada por choques accidentales del exterior."

Este descubrimiento es devastador—pero necesario.

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Las fotografías mentales

A medida que el trabajo avanza, la auto-observación debe cambiar de carácter:

"Hasta ahora ha estudiado los detalles del trabajo de los centros, tratando solo de registrar este o aquel fenómeno, de ser un testigo imparcial. Ha estudiado el trabajo de la máquina. Ahora debe comenzar a verse a sí mismo, es decir, ver no detalles separados, no el trabajo de pequeñas ruedas y palancas, sino ver todo tomado junto como un todo—el todo de sí mismo tal como otros lo ven."

¿Cómo?

"Para este propósito un hombre debe aprender a tomar, por así decirlo, 'fotografías mentales' de sí mismo en diferentes momentos de su vida y en diferentes estados emocionales: y no fotografías de detalles, sino fotografías del todo tal como él lo vio."

Estas fotografías deben contener simultáneamente todo: emociones, estados de ánimo, pensamientos, sensaciones, posturas, movimientos, tonos de voz, expresiones faciales.

"Si un hombre tiene éxito en captar momentos interesantes para estas fotografías, muy pronto coleccionará un álbum completo de imágenes de sí mismo que, tomadas juntas, le mostrarán con bastante claridad lo que él es."

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El otro hombre

Lo que revelan las fotografías:

"En lugar del hombre que él había supuesto ser, verá a un hombre completamente diferente. Este 'otro' hombre es él mismo y al mismo tiempo no es él mismo. Es él como otras personas lo conocen, como él se imagina a sí mismo y como aparece en sus acciones, palabras, y demás; pero no completamente tal como realmente es."

"Porque un hombre mismo sabe que hay mucho que es irreal, inventado y artificial en este otro hombre que otras personas conocen y que él mismo conoce."

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Dividirse en dos

El trabajo comienza cuando un hombre se divide en dos:

"Mientras un hombre se tome a sí mismo como una persona, nunca se moverá de donde está. Su trabajo sobre sí mismo comienza desde el momento en que empieza a sentir dos hombres en sí mismo."

Los dos son:

"Uno es pasivo y lo más que puede hacer es registrar u observar lo que le está sucediendo. El otro, que se llama a sí mismo 'Yo,' es activo, y habla de sí mismo en primera persona, es en realidad solo 'Ouspensky,' 'Petrov' o 'Zakharov.'"

El yo real es el pasivo—el que observa. El que creemos ser, el activo, es solo la personalidad, la máquina.

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El acto de ver

Salzmann profundiza en la naturaleza de la observación verdadera:

"Gurdjieff enseñó la necesidad de la auto-observación, pero esta práctica ha sido mayormente malentendida. Usualmente cuando trato de observar, hay un punto desde el cual la observación se hace, y mi mente proyecta la idea de observar, de un observador separado del objeto observado."

"Pero la idea de observar no es el observar. Ver no es una idea. Es un acto, el acto de ver."

La observación verdadera no tiene separación entre observador y observado:

"Esta observación no es la de un observador fijo mirando un objeto. Es un acto completo, una experiencia que solo puede tener lugar si no hay separación entre lo que ve y lo que es visto, ningún punto desde el cual se hace la observación."

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Un afecto que abraza todo

¿Qué hace posible esta observación sin separación?

"Entonces hay un sentimiento de un tipo especial, un deseo de saber. Es un afecto que abraza todo lo que veo y es indiferente a nada. Necesito ver."

No es curiosidad intelectual fría. Es algo más profundo—un amor por conocer la verdad de uno mismo, sea lo que sea.

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La urgencia de entender

"Este estado de observación solo puede venir cuando hay una urgencia de entender y de ver, y mi mente renuncia a todo para observar. Entonces hay un nuevo tipo de observación, sin ningún conocimiento, sin creencia o miedo, con una atención que permanece firme y se queda al frente para saber."

"Es una atención que ni niega el hecho ni lo acepta. La atención simplemente ve—yendo de hecho a hecho con la misma energía pura."

Y entonces: "Este acto de ver puro es un acto de transformación."

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La sensación como instrumento

"En el principio, la sensación es casi el único instrumento para el auto-conocimiento. Puede dar un poder para vigilar muchas cosas y para repetir experiencias que luego podemos identificar. Esto crea un mundo interior."

No comenzamos con grandes revelaciones espirituales. Comenzamos sintiendo el cuerpo, notando las posturas, registrando las tensiones.

"Más tarde, la consciencia tendrá que volverse más profunda, más interior."

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La identificación: el enemigo

Uno de los mayores obstáculos a la auto-observación es la identificación:

"'Identificación' es una cualidad tan común que para propósitos de observación es difícil separarla de todo lo demás. Un hombre está siempre en un estado de identificación, solo el objeto de identificación cambia."

"Un hombre se identifica con un pequeño problema que le confronta y olvida completamente los grandes objetivos con los que comenzó su trabajo."

"'Identificarse' es uno de nuestros enemigos más terribles porque penetra en todas partes y engaña al hombre en el momento en que le parece que está luchando con ello."

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Ver y sufrir

Salzmann resume el secreto:

"Aquí está el secreto—ver y sufrir. Hay realidad y, al mismo tiempo, hay 'yo'—mi 'yo' ordinario—que persigue una actitud que le permitirá preservar su continuidad. Puede tener miedo por momentos, pero es astuto y nunca está verdaderamente sacudido."

"Mientras no haya visto esto y sufrido con ello, nada nuevo aparecerá. Debo aceptar esto."

La auto-observación no es un ejercicio confortable. Es confrontar lo que somos—y permitir que eso nos afecte.

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La vigilancia como objetivo real

"Lo único que podría cambiar esta falta total de libertad es el acto de ver. Esta es la posibilidad de la consciencia."

"Puedo verme con mis ojos, y puedo verme con una mirada interior. La posibilidad de volverme consciente, de saber lo que soy, depende de la mirada interior que aprendo a descubrir en mí mismo."

Esta mirada pertenece a algo nuevo que se está formando:

"Esta mirada pertenece a una forma nueva, un cuerpo interior que necesita entrar en relación con mi cuerpo físico. Es solo cuando esta mirada está presente, cuando mi automatismo está bajo su luz, que una relación puede establecerse."