Capítulo Nueve

Los Centros del Ser Humano

Más que un cerebro

La psicología ordinaria piensa en el ser humano como una unidad con un cerebro que controla todo. Gurdjieff presenta una imagen radicalmente diferente: el ser humano es una máquina con múltiples "cerebros" o centros, cada uno con su propia inteligencia, su propia memoria, sus propias preferencias.

No hay un "yo" central que gobierne. Hay varios centros que funcionan independientemente, a menudo en conflicto, a veces cooperando por accidente.

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Los cinco centros inferiores

En el ser humano ordinario funcionan cinco centros principales:

1. Centro Intelectual (cabeza)

- Piensa, compara, analiza, teoriza

- Trabaja con palabras, conceptos, abstracciones

- Es el más lento de los centros

- A menudo cree que controla todo, pero no es así

2. Centro Emocional (pecho, región del corazón)

- Siente, valora, ama, odia

- Trabaja más rápido que el intelectual

- Tiene su propia forma de conocer—a veces más certera que el pensamiento

- En la mayoría de las personas, funciona casi exclusivamente con emociones negativas

3. Centro Motor (columna vertebral, sistema nervioso)

- Controla los movimientos externos: caminar, escribir, conducir

- Aprende por imitación

- Una vez que aprende algo, lo hace mejor que el centro intelectual

- El soldado veterano hace el ejercicio con el centro motor; el recluta tiene que pensarlo

4. Centro Instintivo (también en columna y sistema nervioso)

- Controla las funciones internas: digestión, respiración, circulación, reflejos

- Estas funciones son innatas, no aprendidas

- Opera completamente sin consciencia ordinaria

5. Centro Sexual

- Es el "centro neutralizante" en relación con los centros instintivo y motor

- Trabaja con la energía más fina disponible para el cuerpo físico

- En casi todos los casos, funciona con energía robada de otros centros o da su energía a otros centros

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La diferencia crucial entre motor e instintivo

Gurdjieff insistió en una distinción que la psicología ordinaria confunde constantemente.

"Las funciones instintivas del hombre, así como de los animales... deben ser aprendidas; pero las funciones instintivas son innatas."

El latido del corazón es instintivo—nadie te enseñó a hacerlo. Pero caminar, escribir, hablar—todo esto es aprendido por el centro motor.

Lo que la gente llama "instinto" en los animales—construir nidos, migrar, cazar de cierta manera—es en su mayoría función del centro motor, transmitida por imitación de generación en generación.

"Una de las propiedades principales del centro motor es su capacidad de imitar. El centro motor imita lo que ve sin razonar."

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Los tres cerebros según Belcebú

Gurdjieff presenta el mismo esquema desde otra perspectiva en los Relatos de Belcebú, conectando los tres cerebros principales con las tres fuerzas de la Ley del Tres:

Cerebro de la cabeza → Fuerza Santo-Afirmante

"El cerebro predeterminado por la Gran Naturaleza para la concentración y posterior actualización de la primera fuerza santa del sagrado Triamazikamno, llamada la Santo-Afirmante, está localizado y se encuentra en la cabeza."

Cerebro espinal → Fuerza Santo-Negante

"El segundo cerebro, que transforma y cristaliza la segunda fuerza santa del sagrado Triamazikamno, a saber, la Santo-Negante, está colocado... a lo largo de toda su espalda en lo que se llama la 'columna vertebral.'"

Cerebro emocional/plexo solar → Fuerza Santo-Reconciliante

"En cuanto al lugar de concentración y fuente para la posterior manifestación de la tercera fuerza santa del sagrado Triamazikamno, a saber, la Santo-Reconciliante... en los seres tri-cerebrales primordiales de allí, este dicho cerebro-del-ser estaba localizado en la misma parte de su cuerpo planetario que en nosotros... en la región de su llamado 'pecho.'"

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El tercer cerebro disperso

Aquí viene un detalle crucial: la Gran Naturaleza tuvo que modificar el tercer cerebro de los humanos terrestres.

"Desde el tiempo en que el proceso de su existencia ordinaria comenzó a cambiar particularmente para peor, la Naturaleza allí... se vio obligada, sin destruir el funcionamiento mismo de este cerebro suyo, a cambiar el sistema de su localización."

El cerebro reconciliante—que originalmente estaba concentrado en el pecho como un órgano unificado—fue gradualmente "dispersado en pequeñas localizaciones por toda su presencia común, pero principalmente en la región de lo que se llama 'la boca del estómago.' La totalidad de estas pequeñas localizaciones en esta región ellos mismos la llaman ahora el plexo solar."

Esta dispersión tiene consecuencias graves: la función reconciliante—que debería unificar las afirmaciones de la cabeza con las negaciones del cuerpo—ya no opera como un centro coherente. Los humanos perdieron la capacidad natural de integrar sus funciones.

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Centros como receptores

Los centros no solo controlan funciones—también reciben influencias.

"Entonces mucho fue elucidado para mí por la idea de que cada centro era no solo una fuerza motriz sino también un 'aparato receptor,' trabajando como receptor para diferentes y a veces muy distantes influencias."

Los grandes eventos de la historia—guerras, revoluciones, migraciones—no son simplemente decisiones humanas. Son respuestas de las "masas de autómatas" a influencias planetarias recibidas a través de sus centros.

"Cuando pensé en lo que se había dicho sobre guerras, revoluciones, migraciones de pueblos, y así sucesivamente; cuando imaginé cómo masas de humanidad podían moverse bajo el control de influencias planetarias, comencé a entender nuestro error fundamental al determinar las acciones de un individuo."

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El mal funcionamiento normal

En la condición ordinaria, los centros no trabajan correctamente:

1. Trabajan en lugar equivocado: El centro intelectual trata de hacer el trabajo del emocional. El emocional interfiere donde debería trabajar el motor. El motor trata de pensar.

2. Usan energía incorrecta: Los centros roban energía unos de otros. El centro sexual, que tiene la energía más fina, es particularmente vulnerable—su energía es robada constantemente por el emocional (en el enamoramiento, la histeria) o el intelectual (en ciertos tipos de fantasía).

3. Funcionan mecánicamente: Sin consciencia, cada centro tiene su propio automatismo. "Pensamientos automáticos" y "sentimientos automáticos" son tan mecánicos como los movimientos automáticos.

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La dualidad y la posibilidad de unidad

Ouspensky describe la condición humana como una "dualidad permanente":

"El hombre, en el estado normal natural para él, es tomado como una dualidad. Consiste enteramente de dualidades o 'pares de opuestos.' Todas las sensaciones, impresiones, sentimientos, pensamientos del hombre están divididos en positivos y negativos, útiles y dañinos, necesarios e innecesarios, buenos y malos, placenteros y desagradables. El trabajo de los centros procede bajo el signo de esta división."

La transformación de esta dualidad en trinidad—y eventualmente en unidad—es el trabajo.

"La comprensión de la dualidad en uno mismo comienza con la realización de la mecanicidad y la realización de la diferencia entre lo que es mecánico y lo que es consciente... Cuando el autoengaño es destruido y el hombre comienza a ver la diferencia entre lo mecánico y lo consciente en sí mismo, comienza una lucha por la realización de la consciencia en la vida."

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Centros superiores

Existen dos centros superiores que ya están completamente desarrollados en el ser humano pero que son inaccesibles para la consciencia ordinaria:

Centro Emocional Superior: Funciona con "hidrógeno 12"—una energía mucho más fina que la del centro emocional ordinario. Es la fuente de la intuición real, el éxtasis religioso genuino, la percepción directa de la verdad.

Centro Intelectual Superior: Funciona con "hidrógeno 6"—una energía aún más fina. Es la fuente del conocimiento objetivo, la comprensión directa de las leyes cósmicas.

Estos centros ya existen y ya funcionan. El problema es que no tenemos conexión con ellos. "El funcionamiento pleno y apropiado de cinco centros los pone en unión con los centros superiores que introducen el principio faltante y ponen al hombre en conexión directa y permanente con la consciencia objetiva y el conocimiento objetivo."

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Dos razones

Belcebú distingue entre dos tipos de razón que corresponden a dos formas de funcionamiento de los centros:

Razón-de-conocer: Formada por impresiones que se depositan al azar, sin clasificación, en los centros. Esta información "permanece solo simplemente como información sin ningún tipo de cognición por la totalidad de su Ser."

Razón-de-entender: Formada cuando las impresiones se cristalizan a través del trabajo consciente (Partkdolg-duty) y se depositan en su lugar apropiado. Esta forma de comprensión "será para siempre parte de su esencia."

La diferencia es crucial: puedes saber muchas cosas y no entender nada. El conocimiento intelectual solo no transforma. Solo la comprensión que involucra a todo el ser tiene el poder de cambiar algo real.

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El primer paso

Salzmann ofrece una imagen práctica del trabajo con los centros:

"Cuando estoy quieto, siento fuertemente que soy uno, que soy entero. Comienzo a sentir que detrás de todos los movimientos de mi 'yo' ordinario hay algo en mí que permanece estable, como un eje manteniendo cierto equilibrio."

Este "eje" no es ninguno de los centros individuales. Es lo que puede aparecer cuando los centros dejan de luchar entre sí y comienzan a cooperar.

"Tengo una intuición de una vibración que es totalmente diferente en su intensidad. Es difícil sintonizarme con su resonancia... Pero escucho, y soy sensible a estas diferentes cualidades. Y mientras más escucho y soy sensible, más la resonancia aparece como un sonido subyacente."

El trabajo con los centros comienza con observar su funcionamiento—no para juzgarlo ni corregirlo, sino para conocerlo. Solo lo que se conoce puede cambiar.